Seguro que has escuchado muchas veces hablar sobre la volatilidad financiera, conocer este concepto es imprescindible antes de invertir, por ello vamos a explicártelo de manera sencilla para que tus inversiones sean lo más seguras posible.

¿Qué es la volatilidad?

La volatilidad es la variación de las rentabilidades de un activo en un periodo de tiempo determinado. Cuanto mayor sea la diferencia entre las rentabilidades obtenidas durante el horizonte temporal, mayor será la volatilidad.

Para entenderlo mejor, en la siguiente gráfica podemos ver dos tipos de activos, un activo muy volátil (Inversión A) y otro poco volátil (Inversión B).

Como puedes observar en la tabla de datos, la inversión A genera unas rentabilidades anuales heterogéneas mientras que las rentabilidades anuales originadas por la inversión B son uniformes. Por tanto, podemos decir que la inversión A presenta una alta volatilidad mientras que la Inversión B una volatilidad baja.

La volatilidad está estrechamente relacionada con el riesgo. Una alta volatilidad implicará alto riesgo porque existirá mayor incertidumbre sobre la evolución de la rentabilidad futura. Pero, no hay que olvidar que, un alto nivel de riesgo, también implica mayores rentabilidades.

Tipos de volatilidad

Existen dos tipos de volatilidad:

  • Volatilidad implícita: es la volatilidad que presenta una activo en el momento actual. Muestra las expectativas del mercado, por lo tanto, esta volatilidad cambia según cambie el mercado.
  • Volatilidad histórica: es la variabilidad de la rentabilidad de un activo financiero en un periodo de tiempo respecto a la rentabilidad promedio en ese periodo.

¿Cómo se calcula la volatilidad?

La volatilidad histórica se mide mediante la desviación típica. Esta es una medida estadística que cuantifica la variación de un conjunto de datos. La desviación típica es siempre mayor o igual que cero, siendo cero volatilidad nula, por lo que cuanto más alejado del cero este, más volátil será. Siguiendo con el ejemplo anterior, la desviación típica de los resultados obtenidos en la Inversión A es igual 22’32, esto nos confirma lo que ya habíamos adelantado, es una inversión con una alta volatilidad, y por lo tanto, con un alto riesgo. En cambio, la desviación típica de la Inversión B es del 0’25, muy cercana al cero, por lo que apenas tendrá riesgos la inversión.

Para medir la volatilidad implícita existen varios índices. El más famosos es el Índice de volatilidad del mercado de opciones PUT de Chicago, más conocido como VIX. En el momento en que hay alta volatilidad, el VIX alcanza una cifra elevada y suele estar relacionado con caídas en los mercados financieros, mientras que cuando el VIX está en mínimos, índica baja volatilidad.

Además, existe un indicador, denominado Beta (β), que mide la sensibilidad de un fondo respecto a los movimientos de mercado.

Si β = 1: el fondo se mueve en consonancia con el mercado, por tanto, su rentabilidad se va a comportar igual que el índice de referencia. En cambio, si β > 1 el fondo es más volátil que el mercado; por lo tanto, asume más riesgos ya que, cae más rápido cuando el mercado se desploma. Y viceversa, si β < 1 el fondo es menos volátil que el mercado; entonces, corren un riesgo sistemático menor. En caso de un desplome del mercado, estos activos, tendrán una menor caída que la del índice.

¿Cómo gestionar la volatilidad?

Los inversores deben de lidiar con la volatilidad y saber tolerarla a largo plazo. La volatilidad es inherente a la inversión, si queremos obtener rentabilidad de nuestra inversión tendremos que sufrir riesgos, no hay rentabilidad sin riesgos. Si observas el ejemplo anterior en la Inversión A, que tiene una alta volatilidad, se obtiene una rentabilidad media de casi el 6,4%, mientras que la Inversión B, proporciona una rentabilidad media del 2,8% que apenas supera a la inflación (1,2%).

Para que consigas minimizar los riesgos de la volatilidad te damos los siguientes consejos:

  • Invierte a largo plazo. A largo plazo, la volatilidad pierde relevancia. Las pérdidas obtenidas en un año puntualmente, si estás invirtiendo en un horizonte temporal de 20 o 30 años, no afectarán apenas a tu inversión.
  • Diversifica. No pongas todos los huevos en la misma cesta. La volatilidad de un activo puede ser muy elevada, pero si inviertes tu dinero repartido en varios activos, será mucho más reducida. Las pérdidas de unos activos se compensarán con las ganancias de los otros.
  • No te dejes llevar por tus sentimientos. En situaciones donde el mercado está bajista, los inversores suelen entrar en pánico, lo que les lleva a tomar decisiones irracionales y poco ventajosas. Acabar con estos sesgos conductuales puede ser complicado ya que hay que luchar contra los sentimientos, por tanto, tener un asesor financiero que te guíe y te ayude actuar de manera racional en estos momentos será muy importante. Además, este asesor financiero te ayudará a diversificar tu cartera  de forma correcta.

Sigue estos consejos y conseguirás disminuir los efectos de la volatilidad y, por tanto,  obtener resultados positivos en tu inversión.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros con fines analíticos. Si continuas navegando estás dando tu consentimiento a nuestra POLÍTICA DE COOKIES.

ACEPTAR
Aviso de cookies